jueves, 3 de mayo de 2018

Reseña: 'El sueño de Newton'


Autora: Carolina Redondo

Editorial: Seleer

Año de publicación: 2017

Número de páginas: 209

Sinopsis: Londres, 1693. Isaac Newton acaba de hacer un descubrimiento científico trascendental que podría tambalear la ciencia y la religión de su tiempo, así que transcribe su trabajo en un manuscrito y lo esconde. 
Madrid, invierno de 2014. Mara ha perdido a su madre. Lo único que la hace sentir bien son las drogas. Va a terapia donde un día conoce a Krups. Entre ellos surge algo especial. Él no recuerda nada. Sufre amnesia y unos extraños ataques que él llama "enjambres". En junio Mara desaparece en algún lugar en la frontera entre Kenia y Uganda. 
Meses después Krups recibe un parque. Es el diario de MAra. Tratando de encontrarla retoma su investigación. Las pistas le conducen a un cuadro de Rembrandt, una imagen de los archivos de la policía y las fotografías de la expedición de Shackleton a la Antártida.
Finalmente le llevarán a África, donde conocerá a la tribu bangú y el Bosque de los Orígenes. Allí descubrirá quién es él en realidad y como su destino está ligado al extraño sueño que Isaac Newton tuvo una noche.

Carolina Redondo es una licenciada en Comunicación Audiovisual que se ha lanzado al mundo de la publicación con este libro, El sueño de Newton.

Para ser sincera conmigo misma y con vosotros, lectores, es un libro que me ha dejado una sensación agridulce. La historia, el argumento, el esqueleto del libro... Es extraordinario. Se derrocha imaginación en cada página, la idea es muy buena. Hay una materia prima excelente para una novela que debería haber sido una obra muy entretenida e inteligente... Pero, pese a tener tan buen material trabajar, pese a poseer una idea tan buena... Siento que la autora no ha sabido plasmarla a la perfección.

El libro, que mezcla aventuras con algo de acción y una fuerte carga psicológica, no ha sabido transmitir los sentimientos y las sensaciones que debería al lector. La razón ha sido la ingente cantidad de errores de escritura.

Ojo, no me refiero a las faltas de ortografía (que también hay varias, especialmente en algunas tildes y en la puntuación), sino a las de expresión. Las descripciones brillan por su ausencia a lo largo de todo el libro, que con la cantidad de información que contiene, se ha quedado en un ejemplar cortísimo de pocas páginas mal aprovechadas. Yo, por mi parte, era incapaz de imaginarme los escenarios, y eso que sabéis que normalmente no soy amiga de las descripciones exhaustivas. La escritora ha entrado en el juego peligroso de mezclar escenarios, diversos puntos de vista, epístola y varios tiempos verbales y narradores... Ha intentado hacer malabares con demasiadas pelotas en el aire. A lo largo de un buen montón de capítulos (sabiendo que cada capítulo ocupa dos hojas, como mucho) no se genera el ambiente propicio para que el lector empatice con los personajes... Y a veces ni siquiera me era posible saber quién estaba hablando o se producían narraciones tan ambiguas que, directamente, ni se entendían. Eso y otros cuantos detalles como plasmar diálogos literales dentro de una epístola (¿habéis leído algún diario en el que se cite textualmente: "—Tal, tal tal. —dijo Fulanito"; en vez de "Fulanito me dijo que tal y que cual"?). Era una estructura muy artificiosa, a veces antinatural, y personajes que deberían haber sido psicológicamente complejos se quedaban un poco planos.

Con el doble de páginas y un mayor cuidado en estos detalles, habría sido una obra de sobresaliente.

También tengo que reconocer que esta situación se da más al principio de la obra, hasta la mitad del libro, y luego la autora parece que coge más confianza y lo lleva mejor. El final fue lo que más me gustó de la obra, entre otras cosas, porque no me lo esperaba (hay que tener en cuenta que la sinopsis, más que una sinopsis, es un resumen de casi todo el libro).

Me da rabia, como he dicho al principio, porque era un texto con muchísimo potencial y que estaba deseando leer. Con un buen repaso, una buena corrección (ahí la culpa se la echo a la editorial) y un asesoramiento literario adecuado (un informe de lectura de calidad, algún tipo de taller de escritura y, sobre todo, mucha práctica y mucho borrar y rehacer) habría quedado un ejemplar impoluto y digno de estar en todas las librerías de España.

Si Carolina me leyese, le diría que puede hacerlo mucho mejor. Que estoy segura de que si reescribe la obra y presta más atención a los detalles acabará haciendo algo que valga mucho la pena. Y si no reescribe, que aprenda de esta experiencia y se fije más en su siguiente novela. Tiene mucho talento, pero el talento no sirve si no se practica mucho, se trabaja y se perfila.

Eso sí, como siempre digo, esta es mi humilde opinión. A lo mejor cualquiera de vosotros lee esta edición y le encanta. Ojalá sea así.

De momento me mantengo neutral con respecto a esta obra. No puedo recomendarla ni tampoco condenarla. Por mi parte, 50-50.

¿Alguna vez habéis leído un libro con un buen argumento pero mal transmitido? ¿Vais a leer El sueño de Newton? Decídmelo en los comentarios.