viernes, 30 de septiembre de 2016

Reseña de la obra de teatro 'Nada que perder'

Nada que perder es una obra de teatro contemporánea que actualmente se representa en la Sala Cuarta Pared de Madrid. El argumento de la obra es el siguiente:


Un profesor de Filosofía intenta hablar con su hijo, detenido por quemar un contenedor durante una huelga de basuras. El espectador entrevé, en esta primera escena, el tema principal de la obra Nada que perder que es, precisamente, la basura moral  de los que permitieron que la tormenta nos llevara a un lugar donde ya no tememos nada porque ya no tenemos nada que perder.
Padres, hijos, empresarios, abogados, policías, concejales, interventores, profesores, todos se dan cita aquí para poner frente a nosotros reflejos de una crisis de valores. Para hacernos preguntas. Para movernos a preguntar.
¿Saber o no saber? ¿La verdad o la felicidad de la ignorancia?

Se trata de una obra para adultos y jóvenes adultos que tiene como piedra angular la moralidad de las personas, con temas a tratar como el sistema educativo, la corrupción o los deshaucios. Hace hincapié en tratar de averiguar hasta dónde tienen su límite las personas, en qué momento llegan a su 'punto de no retorno' y cómo actuarán a continuación. 


No suelo ir al teatro, pero esta obra ha conseguido que empiece a interesarme por este tipo de arte. Ha logrado emocionarme, hacer que me sienta identificada... Ha sido capaz de crear en mí emociones que van desde el odio hasta el afecto o el miedo. 


La actuación de los actores ha sido magnífica. Pedro Ángel Roca, Marina Herranz y Javier Pérez-Acerbón no tiene nada que envidiar a la de los que se pasean por la alfombra roja. Solo ellos tres interpretan mediante cambios de vestuario a todos los personajes que aparecen en la obra (que no son pocos) y consiguen hacerlos creíbles en todo momento. En cada una de las escenas, uno de los actores actúa como el personaje al que me gustaría denominar 'La voz de la razón'. Así, La voz de la razón comenta las situaciones y los diálogos entre los personajes, y es quien pone sobre la mesa cada uno de los valores a tratar por la obra. Daba igual si los actores interpretaban a niños, políticos, jóvenes, profesores o abogados, me creía completamente a los personajes. 


Espero poder volver pronto a la Cuarta Pared y seguir encontrándome joyitas como esta.

Sobre la sala


La Sala Cuarta Pared de Madrid se encuentra en una zona bastante transitada cerca del barrio de Embajadores. Además de ser un lugar de representación también me consta que se imparten en ella cursos de dramaturgia.

Las tarifas no son muy caras (10-14€) y se aplican multitud de descuentos (grupos, familias, carné joven, niños...).

Por descontado, al llegar se ofrece a los visitantes un piscolabis gratuito de zumos, té y galletitas.

Si quieres saber más sobre la sala y sus funciones, consulta su página web: http://www.cuartapared.es/