sábado, 17 de septiembre de 2016

Reseña: 'Todas las horas mueren'

Autora: Miriam Beizana Vigo

Obra: Todas las horas mueren

Editorial: Autopublicada

Número de páginas: 153

Fecha de edición: 2016

Resumen: El Café de Fontiña se ha convertido en el alma de una villa. Allí, las horas parecen eternizarse. Las tazas están siempre a rebosar, las estanterías plagadas de libros y en la barra lucen siempre unas flores vivas y frescas. 

Tras dos décadas, a anciana dueña, Olivia Ochoa, no encuentra motivos suficientes para levantarse y seguir manteniendo la esencia de su Café. Las horas pasadas, como almas perdidas, regresan a su presente y le anuncian que su final no tardará demasiado. 

Pero todavía no. 

Porque Dorotea llamará a su puerta, como lo hizo Laura, como lo hacen los fantasmas. Y el tic-tac de la escritora deberá seguir sonando, porque sus horas no están resultas a terminarse. 

"Cucarachas. Cucarachas"

Esta es la tercera obra publicada de Miriam Beizana Vigo, después de Marafariña (2015) y Tal como fue (2016). Si quieres conocer más de la autora puedes escuchar la entrevista que le hice en La Agenda Compacta FM.

En cuanto a la obra, Todas las horas mueren se sitúa en el género de la ficción contemporánea y de la ficción histórica. Esto es posible debido a que una de las protagonistas, Olivia, es una anciana que a menudo rememora su vida y su juventud, de modo que el libro está plagado de flashbacks y elipsis que mezclan la realidad actual de Olivia con sus recuerdos del franquismo. Además, estos saltos temporales no solo afectan a Olivia, sino también a la segunda protagonista del relato, la joven Dorotea. Ciertos lectores pueden pensar que muchas elipsis pueden hacer que se pierdan o que les cueste seguir la trama pero en Todas las horas mueren esto no pasa. La novela en sí es una novela reflexiva y psicológica, el propio título nos deja entrever que uno de los temas más tratados será el paso del tiempo, por lo que negar estos saltos temporales sería negar la naturaleza misma del relato.

La sensación que me dio leerla fue la misma que estar sentada en la playa escuchando las olas o en el medio del bosque oyendo los cantos de los pájaros y la brisa entre los árboles. Es una novela que se muestra como un paisaje silencioso y bello en el que el lector puede escuchar tanto a los personajes como su propio interior.

Todo en esta novela está bien medido y equilibrado, como un buen café. La acción, el suspense, el pesimismo, la esperanza, los diálogos morales, las pequeñas dosis de intriga... Además, es cortita y se lee rápido. Aunque la acción transcurra de forma lenta, esto solo consigue que el lector tenga una sensación real de tiempo, de estar sentado tranquilamente en el Café de Fontiña viendo la vida de los personajes pasar.

Como curiosidad hay dos aspectos que me gustaría marcar: el primero es que Todas las horas mueren es un libro que se menciona dentro de Marafariña. En teoría, la madre de Olga (personaje principal en esta obra) fue la que escribió Todas las horas mueren, pero murió antes de concluirla y Olga quiso terminarla. Sin embargo, en Todas las horas mueren, Marafariña es un libro escrito por Olga Ochoa dedicado a su amada Laura, y que le presta a Dorotea para que reflexione sobre él. Me pregunto si la autora seguirá incluyendo pedazos de este delicioso rompecabezas en sus próximas obras.

Miriam Beizana también tiene otra peculiaridad, y es que al final de sus novelas siempre escribe el tiempo que hacía cuando empezó a escribirla y cuando terminó de hacerlo. Bueno, yo he terminado de escribir esta reseña en un día fresco y nublado de septiembre, deseando que todos los amantes de la buena literatura le den una oportunidad a esta obra :)