domingo, 4 de septiembre de 2016

Una tarde en la Feria de Otoño del Libro Viejo y Antiguo



A la Feria del Libro Viejo y Antiguo le queda solo una semana para finalizar. El 18 de octubre será el último día que tendrán los lectores para darse una vuelta a lo largo del Paseo de Recoletos rodeados de las grandes obras de la literatura. 

En mi caso, fui con unos amigos a pasar la tarde en esta magnífica feria; con la mala suerte de que nos cayó algo de lluvia, pero por fortuna los "toldos" de la feria nos cubrieron. Por tanto, estuvimos todo el paseo pegados a los puestos de libros, leyendo cada título y teniendo reminiscencias de las clases de literatura y de filosofía. Azorín, Valle-Inclán, Galdós, Delives, Rosalía de Castro, Juana Inés de la Cruz o Laforet nos miraban desde las estanterías. Podíamos encontrar sus obras encuadernadas en piel o con el formato de las editoriales actuales. La apariencia de los libros era de lo más variopinta: desde portadas pulcras y actualizadas hasta anchos tomos medio quemados y con hojas amarillas. Pude ver las mil y una encuadernaciones del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. 


Escritores más actuales como Paulo Coelho, Isabel Allende y Stephen King también tenían su hueco en esta feria.

 Las temáticas eran tan diversas que en una misma fila de libros me encontré La Metamorfosis de Kafka, el Kamasutra y el actualísimo y popular Harry Potter.

Como varios de los libros eran de segunda mano, entre sus páginas se podían encontrar anotaciones, dedicatorias y firmas de sus primeros dueños. Yo veo esto como algo mágico, pues aparte de la historia que cuenta la obra y la que tiene el propio autor, pienso en las historias individuales de todo aquel que tuvo el libro entre sus manos. Otro punto positivo es que estas novelas estaban a mitad de precio. Las ediciones de coleccionista y las colecciones completas ya eran otro cantar. Los precios también iban desde 1€ hasta los 80€. Había que saber buscar, ya que el mismo libro tenía precios distintos según el puestecito en el que lo vendieran, pero en general el precio de los libros era bastante asequible. 

Esta feria era un auténtico viaje al pasado. Las narraciones no eran lo único que nos trasladaba a épocas antiguas, ya que en los puestos había ilustraciones, pósters, postales, relojes de bolsillo, cómics y hasta cajas de cerillas rescatadas de las garras del tiempo.

 Evidentemente, como es normal en estos eventos, no pude resistirme a comprarme un libro. No es que sea muy antiguo pero es el que más me llamó la atención: La Pirámide Roja. En cuanto me haya leído los otros libros que tengo pendientes, tendréis una reseña de este. ;)

Si tenéis tiempo para pasaros por Madrid esta semana, ¡ya tenéis un plan!