martes, 24 de enero de 2017

Cómo elegir una buena estructura narrativa para tu novela

¡Buenas tardes, contraportadistas! Llevaba tiempo sin escribir un post de consejos para escritores pero hoy por fin me he animado a continuar donde lo dejé. Para escribir esta entrada me ayudaré del libro Producción radiofónica de Emma Rodero.


En la entrada de hoy quiero hablarte sobre los diferentes tipos de estructura narrativa que, como autor, puedes elegir para tu novela. Eso sí, antes de elegir cualquiera de ellas tienes que tener en cuenta dos factores:

a) El ritmo de tu novela. Una historia con un ritmo lento (como puede ser una novela romántica tradicional) precisará de una estructura narrativa sin grandes sobresaltos, de modo que se obviarán las elipsis y los cambios de narrador. Por el contrario, las obras con un ritmo más rápido (como los géneros de aventura) alternarán saltos temporales, cambios de punto de vista, incluirán subtramas, etc.

b) El argumento y tu estilo personal. El ritmo es importante y hay que tenerlo en cuenta, pero si eres un autor o autora con experiencia y te gusta experimentar con el formato, es posible que hagas nuevas combinaciones historia-estructura y que la obra resultante no pierda calidad.

A continuación, te presento los diferentes tipos de estructuras narrativas que puede tener una novela, ordenadas de tal manera que cada una tiene una complejidad mayor que la anterior:

1) Estructura lineal: Es la más sencilla y común. Es una estructura cronológica que presenta los hechos en el orden en el que suceden. Ejemplo: El cuento de La Sirenita de Hans Christian Andersen.


2) Estructura lineal intercalada: Se basa en la estructura lineal, aunque se alternan secuencias que alteran el orden cronológico (un sueño, un flashback, un monólogo interior...). Ejemplo: En El valle de los lobos de Laura Gallego la acción es cronológica y solo se interrumpe cuando la protagonista sueña con una misteriosa hechicera.
3) In media res: Es una estructura más común en el cine o la TV que en la literatura. Con ella, la historia comienza en medio de la trama. Se busca con ello provocar un suspense que garantice la atención del lector. Ejemplo: En el libro Amnesia de Judy Mercer la trama comienza cuando la protagonista despierta en medio de un charco de sangre.
4) Paralela: Narrar varias historias que transcurren al mismo tiempo. Ejemplo: Este es el caso de la saga Vampiratas de Justin Somper. Los protagonistas son Connor y Grace, dos gemelos que se separan, y en cada capítulo uno de los dos cuenta lo que le está pasando.

5) Inclusiva: Unas historias se encuentran dentro de otras. Es decir, de una historia general surge otra localizada. Ejemplo: Un clásico llevado al extremo de esta estructura es Las mil y una noches o Don Quijote de la Mancha.
6) De inversión temporal: Consiste en contar la historia dando saltos en el tiempo. No se trata de incluir un simple flashback de vez en cuando como en la estructura lineal intercalada, sino que la historia debe desarrollarse a través de los saltos en el tiempo mezclando flashback (pasado) y flashforward (futuro). El autor otorga al lector los pedazos de la historia como si fuesen un puzzle que debe ir construyendo. Ejemplo: Seres malditos de Eba Martin Muñoz.
7) De contrapunto: Muy parecida a la anterior. La estructura se sustenta en la narración de varias historias que en principio no presentan ningún punto en común pero que acaban confluyendo. Ejemplo: Los girasoles ciegos de Alberto Méndez.

Espero que este post os haya servido :) Si tenéis alguna duda o queréis que hable de alguna estructura en concreto, dejadme vuestras opiniones en los comentarios.