domingo, 4 de septiembre de 2016

Reseña: 'Las puertas del infierno'



Autor: John Connolly

Obra: Las puertas del infierno

Lugar de edición: Barcelona

Editorial: Zeta Bolsillo

Fecha de publicación: 2011

Número de páginas: 297

Idioma original: Inglés

Traductor (castellano): Montserrat Gurguí y Hernán Sabaté 

Resumen del libro: Samuel Johnson tiene una serie de problemas. Su padre se preocupa más del coche que de la familia, su madre se siente sola y únicamente Boswell, su perro, lo comprende de veras. Y por si esto fuera poco, los vecinos de Samuel, encabezados por el villano señor Abernathy, están intentando abrir las puertas del infierno. Ahora , el destino de la humanidad está en manos del pequeño Samuel, de un perro aún más pequeño y de un demonio desafortunado llamado Nurd.




John Connolly se pasa de la novela negra a la novela juvenil con esta obra y con El libro de las cosas perdidas. Adapta el género de terror al público joven (especialmente el preadolescente), pero esta novela puede ser disfrutada por personas de cualquier edad. La novela suaviza las partes "de miedo" agregándoles una gran dosis de humor. La típica frase de spot publicitario que todo el mundo usa en Halloween "terroríficamente divertido" cobra sentido en Las puertas del infierno.

Esta novela, en cuanto a su estilo y sus protagonistas, me ha recordado bastante a la película de animación Monster House. Un chaval cuyos padres parecen estar más pendientes de sí mismos que de él tiene que pasar las tardes junto a una antipática canguro, y sus vecinos guardan un secreto diabólico. Por añadidura, el monstruo acaba siendo "bueno" (en esta novela, el demonio Nurd se hace amigo de Samuel); y desde que uno lee la contraportada averigua que habrá un final razonablemente feliz. En este sentido, la novela es un poco predecible.

Sin embargo, me ha gustado mucho las constantes alusiones al mundo de la ciencia. Se ofrecían datos muy curiosos, se explicaban ciertos sucesos como el Big Bang y, de hecho, el proyecto de creación del acelerador de partículas (o colisionador), son recursos que hacen que la novela, además de entretenida, sea más instructiva. Es una de las pocas obras sobre el infierno que he leído en las que el origen del averno no es algo religioso, sino algo científico. Según la novela, con el Big Bang se creó el Mal. Esta es una de las curiosidades que más me ha llamado la atención.

Una novela que, junto con las chuches, puede ser un regalo perfecto para los chavales que hacen el truco o trato.