martes, 10 de enero de 2017

Reseña: 'El otoño cabe en una maleta'

Autor: Oswaldo Paz Pedrianes


Editorial: Donbuk

Año de edición: 2016

Número de páginas: 246

Resumen: El otoño cabe en una maleta es un pequeño baúl donde el autor decidió guardar su particular visión del mundo, plasmándola a través de relatos, microrrelatos, fábulas y poemas. Afortunadamente, la tapa quedó abierta, como una feliz invitación a sumergirnos en un mar de emociones, saltando de la risa al llanto, de la certeza a la sorpresa, de las luces a las sombras. La interminable búsqueda del sendero que nos lleve hasta la añorada calma.

Esta es la segunda obra de Oswaldo Paz Pedrianes (Garafía, La Palma, 1971), que anteriormente había publicado Naufragios con la misma editorial. El otoño cabe en una maleta toma el testigo de su primer libro (a pesar de que no hace falta haber leído el primero para comprender el segundo) y continúa mostrando la particular visión del autor sobre la vida, los sentimientos y las relaciones humanas.

Se trata básicamente de una antología de relatos cortos (de unas dos o tres páginas por norma general) que también incluye relatos más largos, microrrelatos, nanorrelatos y poemas.

Aunque cada escrito que compone el libro tiene una historia o un punto de vista existencial diferente, todos me han transmitido el mismo sentimiento: nostalgia. Ciertamente el título hace honor a lo que el lector encontrará en esta obra, pues parece que el autor utilizó la nostalgia propia del otoño para crear una serie de textos que luego apiñó todos juntos, como si los metiera sin orden en una maleta (en este caso, en un libro). Aunque, en realidad, el título de El otoño cabe en una maleta lo toma de uno de los relatos que componen la antología.

El libro se divide en tres partes: la primera es de relatos y algún microrrelato; la segunda de poemas; y la tercera de nanorrelatos y comentarios reflexivos. La totalidad de la obra se compone de 126 escritos.

Los temas que se tratan son el amor, el desamor, la búsqueda del yo, el descontento con uno mismo y con su entorno, una parte importante de crítica social, la melancolía y el paso del tiempo, principalmente.

Su forma y contenido hacen de El otoño cabe en una maleta una obra reflexiva que ha de leerse con calma. Al ser tantos relatos tan nostálgicos es difícil leerla de golpe, pues la estructura del microrrelato es tan corta que no te puede enganchar a un argumento. Es una de estas obras a las que hay que "dejar respirar". El símil que se me ocurre es el de una tableta de chocolate negro. Una onza (un relato o dos) al día te deja satisfecho, pero si te la comes entera en un momento (si te lees la obra en un día o dos) te empalaga.

Por último, matizo que es el tipo de obra que permite que leas otro libro al mismo tiempo. Puesto que son relatos autoconclusivos, es como si cada pieza de la publicación fuese una obra diferente que te permitiera leer otras cosas en medio.

Los fanáticos del relato y los corazones románticos (refiriéndome al romanticismo clásico y no a la novela amorosa) tienen una cita obligada con este libro.